22 feb. 2013

Ya sólo espera


Me levanto durante la noche y voy a la cocina atraido por un olor intenso, dulzón, reconocible. Veo una tarta. Es una de esas tartas de galletas artesanas con mucho chocolate. Es su especialidad, incluso tiene un arcoiris de virutas dulces derramadas sobre su superficie. Extrañado miro el calendario y no veo ningún cumpleaños anotado, tampoco reconozco ningún nombre en el santoral. De repente se me viene a la cabeza la imágen del trabajo duro, veo 39 semanas de sacrificios, 39 semanas de cuidados, preocupaciones, médicos y desvelos.

Me doy cuenta que mañana por fin se queda en casa, ya no tiene que volver al trabajo. Me doy cuenta que esa tarta de la nevera es su premio, su autoreconocimiento al esfuerzo, su acompañante en la espera. Emocionado me vuelvo a la cama y veo una de sus manos en su vientre. Está preparada. Todo está listo. Ya sólo espera.

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